Jóvenes de Áncash inician la segunda promoción del Curso de Formación de Gestores Comunitarios

Jóvenes observan una demostración de tejido tradicional durante una actividad comunitaria al aire libre.

Un nuevo grupo para tender puentes entre generaciones

El 16 de junio de 2026, en Marcará, comenzó la segunda promoción del Curso de Formación de Jóvenes Gestores Comunitarios, desarrollado en el marco del proyecto HAD. La primera jornada reunió a 12 jóvenes de Vicos, Marcará, Huaraz, Copa Grande y otras localidades de Áncash.

La formación responde a una preocupación que las propias comunidades reconocen: cuando se debilita el diálogo entre jóvenes, padres, madres, abuelos, sabios y sabias, también se interrumpe la transmisión de conocimientos sobre la agricultura, las semillas, la alimentación, las plantas medicinales, el agua y las festividades que sostienen la vida comunitaria.

Ser gestor comunitario significa escuchar a los mayores con respeto, volver a mirar el territorio y participar activamente en el cuidado de la diversidad biológica y cultural. Las y los jóvenes se preparan para tender puentes entre generaciones y convertir lo aprendido en iniciativas concretas para sus comunidades.

Aprender conversando, observando y haciendo

El curso tendrá una duración total de 360 horas. Combinará encuentros presenciales, actividades vivenciales en las comunidades, trabajo no presencial, acompañamiento y elaboración de productos comunitarios. Su metodología se apoya en la educación comunitaria, la oralidad, la conversación horizontal, el trabajo grupal, la teatralización y el aprender haciendo.

El programa incluye un módulo de inducción y contenidos sobre la crianza de la biodiversidad y la suficiencia alimentaria, el reconocimiento del territorio comunal, la juventud rural y la gobernanza territorial, y el diseño de iniciativas bioculturales comunitarias.

Durante el proceso, las y los participantes conversarán con sabios, sabias, familias y autoridades. Elaborarán matrices de saberes, calendarios comunales de la biodiversidad, cartillas, mapas parlantes de sus territorios y propuestas de iniciativas bioculturales.

La comunidad como espacio legítimo de aprendizaje

Para Urpichallay, el conocimiento no está únicamente en los libros o en las aulas. También vive en la chacra, en las semillas, en la memoria de los mayores, en las prácticas de reciprocidad y en la relación respetuosa con la naturaleza. Desde esta mirada, la comunidad es un verdadero Centro de Educación Comunitaria.

Con esta segunda promoción, Urpichallay fortalece una educación intercultural vinculada con la identidad de las juventudes rurales y con los desafíos actuales del territorio. Al concluir la formación, se espera que las y los jóvenes puedan asumir un papel activo e impulsar iniciativas orientadas al buen vivir, la memoria colectiva y el cuidado de la biodiversidad.

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