Un encuentro en tiempo de cosecha
Durante junio, cuando el ciclo agrícola andino llega a un tiempo de cosecha, selección y cuidado, Urpichallay y PRATEC promovieron el encuentro de intercambio de semillas “Murukuna Trukay”, en el marco del proyecto “La Sabiduría de los Mayores”.
La experiencia se realizó en 2025 y 2026 y reunió a delegaciones de comunidades campesinas, instituciones educativas y organizaciones de Huaraz, Carhuaz y Huaylas. Los encuentros tuvieron como escenarios las instituciones educativas de Obraje y Auquipampa, con participación de estudiantes, docentes y familias.
En el calendario comunal, junio es también un tiempo de abundancia y reciprocidad. Las familias seleccionan semillas para la siguiente campaña, guardan alimentos y comparten parte de lo cosechado mediante el trueque y el regalo. Así, las semillas circulan, se renuevan y continúan siendo criadas en diferentes chacras y pisos ecológicos.
La semilla lleva memoria
El encuentro comenzó con la bendición de las semillas, conducida por sabios y sabias de las comunidades. Se pidió permiso y protección a la Pachamama y a los jirkas, fertilidad para la tierra, continuidad para los cultivos y armonía entre todos los seres.
Este momento recordó que, en la cosmovisión andina, la semilla no es solo un insumo agrícola: es un ser vivo que contiene la memoria de las familias, sus conocimientos, afectos, prácticas de crianza y vínculos con el territorio.
Después de la bendición se realizó el Murukuna Trukay. No hubo mediación monetaria; cada intercambio surgió de acuerdos basados en la confianza, el respeto y el valor que las personas daban a lo compartido.
Circularon variedades de papa, maíz, oca, olluco, mashua, quinua, trigo, cebada, habas, frejoles, numia, pushpu, chocho y arveja, entre otros cultivos. Con cada semilla también viajaron conocimientos sobre épocas de siembra, tipos de suelo, señas de la naturaleza, formas de crianza y maneras de prepararla como alimento.
Aprender intercambiando
Niñas, niños y jóvenes tuvieron una participación significativa. Las y los estudiantes llevaron frutas y otros productos para cambiarlos por semillas que deseaban sembrar en sus chacras familiares. Así conocieron variedades poco habituales en sus comunidades y comprendieron que el intercambio también es una forma de aprender y cuidar la vida.
Jóvenes gestores comunitarios apoyaron en el registro de cultivos y variedades. La tarea les permitió conversar con las personas mayores sobre los nombres locales, la procedencia, los usos y las prácticas necesarias para conservar cada semilla.
En 2025, el registro recogió la diversidad conservada por participantes de seis localidades: Túpac Yupanqui, Marcará, Ecash, 24 de Junio, Vicos y Llupa. En 2026, el trabajo de registro continuó durante el encuentro de Auquipampa.
Agrobiodiversidad para el presente y el futuro
La actividad abrió una reflexión sobre el uso intensivo de agroquímicos, el avance de monocultivos comerciales y sus efectos en la fertilidad de la tierra, la diversidad de alimentos y la autonomía de las familias.
Cuando una familia recupera una variedad y vuelve a sembrarla, también recupera sabores, conocimientos y posibilidades para responder a los cambios del clima y del territorio. Para las escuelas, el encuentro constituye una experiencia de educación comunitaria e intercultural donde se aprende observando, conversando, practicando y relacionándose con quienes conservan los saberes.
Murukuna Trukay concluyó con música, baile y alegría compartida: una celebración de la cosecha y de las semillas que, al pasar de unas manos a otras, renuevan sus posibilidades de seguir viviendo.
Con este encuentro, Urpichallay y PRATEC fortalecen la conservación del patrimonio biocultural del Callejón de Huaylas. Cuidar las semillas es también cuidar la alimentación, la memoria, la identidad, la comunidad y la relación respetuosa con la Pachamama.