Graduación de Gestores Comunitarios: Jóvenes que Cuidan la Vida, el Agua, la Tierra y la Sabiduría de los Mayores

Graduación de gestores comunitarios jóvenes en Áncash

En el marco del proyecto “Sabiduría de los Mayores”, orientado a la transmisión intergeneracional de conocimientos tradicionales, el fortalecimiento de capacidades y la promoción de iniciativas bioculturales, y en alianza con PRATEC, con el apoyo de HelpAge Alemania, Aktion Deutschland Hilft y el Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica, se llevó a cabo el proceso formativo de jóvenes como gestores comunitarios.

Durante este camino, los participantes se involucraron activamente en módulos de formación, prácticas territoriales y espacios de diálogo de saberes. Este proceso responde al objetivo de fortalecer el rol de los jóvenes como mediadores interculturales, capaces de articular los saberes ancestrales con los conocimientos contemporáneos, contribuyendo así a la conservación de la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la adaptación al cambio climático.

Como resultado, 14 jóvenes de las comunidades campesinas de Huamarín (sector Callpapunta), CC. Túpac Yupanqui (sector Honkopampa), CC. Vicos (sector Cachipachán), CC. Ecash (sector Huashcar) y CC. 24 de Junio (sector Huarac Hurán); culminaron su formación y se graduaron en el distrito de Marcará, provincia de Carhuaz, región Áncash, reafirmando su compromiso con la educación comunitaria, la agrobiodiversidad, la crianza del agua y la transmisión intergeneracional de saberes.

La ceremonia contó con la presencia de Akira Antonio Oncoy Ramírez, especialista en Educación Intercultural Bilingüe de la UGEL Carhuaz, así como autoridades comunales, docentes, sabios y sabias, familiares y población en general. El acto protocolar se inició con las palabras de bienvenida a cargo de Karina Costilla Rojas, Directora de la Asociación Urpichallay, seguidas de un ritual de agradecimiento.

Posteriormente, se presentó la memoria del proceso formativo, en la que se expusieron los trabajos desarrollados por los jóvenes, compilados en un portafolio del estudiante. Entre estos destacan los croquis de sus comunidades, resúmenes de lecturas, cartillas de saberes, iniciativas bioculturales, calendarios comunales y proyectos finales. La entrega de certificados estuvo a cargo del Ing. Eduardo Castro Suarez, presidente de la Asociación Urpichallay. Como parte de la ceremonia, se realizó una mesa de estación, un espacio simbólico de conexión con la naturaleza, la Pachamama, el Tayta Inti y el agua.

Los jóvenes graduados expresaron su agradecimiento por la formación recibida de las sabias y sabios, docentes y por el acompañamiento brindado por la Asociación Urpichallay. En palabras de Linda Barreto Huamán, gestora comunitaria intercultural:

“Este es un reconocimiento y una responsabilidad para todos nosotros: asumir con compromiso y convicción, el deber de aportar al desarrollo de nuestras comunidades. No se trata de sentirnos superiores a los demás por contar con un título, sino de convivir, compartir y trabajar en ayllu, en comunidad. Asimismo, este compromiso constituye un deber y un principio que cada joven lleva en sí mismo. Agradezco a mis compañeros por los conocimientos compartidos y por el arduo trabajo que hemos venido realizando juntos. De igual manera, expreso mi agradecimiento al equipo de Urpichallay por su acompañamiento constante y por enseñarnos a elaborar las cartillas de saberes y calendarios comunales”.

Esta graduación no representa únicamente el cierre de un ciclo formativo, sino la apertura de una nueva etapa en la vida de los jóvenes, quienes han logrado reconocerse como actores activos dentro de sus comunidades. A lo largo del proceso, encontraron un espacio significativo donde desarrollar sus capacidades, fortalecer su autoestima y ejercer un liderazgo enraizado en su cultura y en las necesidades de su territorio.

Uno de los aspectos más valiosos de esta experiencia ha sido que los jóvenes no solo recibieron conocimientos, sino que participaron en un proceso activo de aprendizaje junto a sabios y sabias, familias y autoridades comunales. Esto permitió que su formación tenga una utilidad concreta, vinculada a la vida cotidiana: desde el cuidado de la biodiversidad, la valoración de las semillas nativas, la resiliencia para el cambio climático, el buen vivir, hasta la revitalización de prácticas culturales y productivas.

El proceso formativo ha contribuido a que los jóvenes desarrollen habilidades para organizar, proponer e impulsar iniciativas de proyectos en sus comunidades. De esta manera, la formación no se queda en lo teórico, sino que se proyecta en acciones concretas que fortalecen la vida comunitaria.

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